El Tribunal Supremo pone coto a los efectos de la nulidad de las cláusulas suelo.


Tras varios años de incertidumbre y criterios diversos, el Tribunal Supremo ha cerrado definitivamente (por el momento) la cuestión de las cláusulas suelo. Así, en abril de 2015 conocíamos la última sentencia sobre esta cuestión, que opta por una vía intermedia que, si bien satisfará en parte a los bancos, supone un golpe para los perjudicados por las cláusulas suelo y para el ordenamiento jurídico.

La decisión final del Tribunal Supremo ha sido determinar la moderación de la nulidad en cuanto a sus efectos retroactivos, limitándola a 9 de mayo de 2013, fecha de la resolución que establecía la nulidad de las cláusulas suelo de forma general. Así, sólo devolverán las cantidades cobradas de más por aplicación de esta cláusula desde 9 de mayo de 2013 en adelante.

El fundamento de esta decisión es que los bancos en general sufrirían graves perjuicios económicos si tuvieran que devolver todas las cantidades indebidamente cobradas. Es decir, que al Tribunal Supremo le preocupa el perjuicio económico de los bancos pero no le importa mucho (sólo hasta el 9 de mayo de 2013) el perjuicio de cientos de miles de hipotecas firmadas por personas que fueron mal informadas (algunos leerán engañadas) para pagar entre 70 y 250 € más al mes. Ese dinero de más quedará en beneficio del banco, naturalmente.

Cabe señalar que existen dos votos particulares que establecen que la realidad social de los bancos en 2013 era diferente a la actual, de forma que el criterio del artículo 3.1 del código Civil, la realidad social, no es aplicable ahora porque los bancos están capacitados para afrontar las devoluciones. Especialmente tras los rescates y la financiación prácticamente gratuita del BCE.

Desde un punto de vista meramente jurídico, la decisión del Tribunal Supremo roza lo aberrante. Esto es así porque los artículos 1.300 y ss Código Civil, que tratan sobre la nulidad, así como la doctrina y la jurisprudencia del propio Tribunal Supremo, establece que lo que es nulo de pleno derecho, como las cláusulas suelo, nunca ha existido, de forma que la situación de las partes debe volver al momento anterior a firmar la cláusula. El único efecto posible de esta doctrina es la devolución de todas las cantidades cobradas de más por aplicación de la cláusula suelo desde el primer día del contrato, pero el Tribunal Supremo ha decidido moderar dicha aplicación de la nulidad en un ejercicio que podría rayar la ilegalidad, puesto que las decisiones de los tribunales no son fuente de derecho y nada se dice en el Código Civil de que los jueces tengan potestad para realizar esta moderación, como sí se indica expresamente en otros casos.

En el mismo sentido lo han debido entender diversos abogados de Málaga que han planteado varias cuestiones prejudiciales a fin de que sean tratadas por el TJUE en el marco de sus procedimientos. En ellas, preguntan al Tribunal Europeo si la decisión del Tribunal Supremo no contradice el ordenamiento europeo, que establece que los tribunales pueden interpretar leyes pero no modificarlas, y el límite temporal impuestos por el Tribunal Supremo a la nulidad podría ajustarse a esta contradicción.

Francisco Pascual Padilla

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