LA AMNISTIA FISCAL Se acaba el plazo


El próximo 30 de Noviembre finaliza el plazo para que quienes tengan dinero u otros bienes ocultos en el exterior puedan acogerse a la “Declaración tributaria especial” a fin de regularizar su situación tributaria en España.

El R. D-ley  12/2012 de 30 de Marzo, en su Disposición Adicional Primera, permite y favorece la regularización fiscal de estos bienes no declarados en relación con los impuestos de la Renta (IRPF), el Impuesto de Sociedades o el Impuesto sobre la renta de los No Residentes.

En el tiempo transcurrido desde la controvertida disposición comúnmente llamada “amnistía Fiscal” (porque realmente lo es) se han suscitados muchas dudas sobre el procedimiento y sus posibles repercusiones, incluso penales, lo que ha llevado a muchos a retrasar la declaración a la espera de de las precisiones y aclaraciones también solicitadas por asociaciones y expertos fiscales.

El ministerio de Hacienda y la Dirección General de Tributos, en particular, han desarrollado a través de consultas, órdenes y circulares la mayoría de las cuestiones mas trascendentes suscitadas y aclarado en lo posible las más dudosas, sobre todo en relación con las posibles consecuencias no previstas en la normativa, de las que muchos profesionales han recelado.

Hoy, a sólo mes y medio del fin del plazo previsto legalmente para acogerse a esta Declaración Tributaria Especial, podemos resumir la situación como la siguiente:

En la historia reciente tributaria en España nunca ha existido una posibilidad  como ésta que  permite a un coste reducido regularizar los patrimonios ocultos en el exterior siempre que no tenga un origen ilícito penal no tributario.

La oportunidad de esta normativa viene sobre todo dada por la situación económica española tan difícil. La regularización fiscal permitirá no solo la recaudación de la tasa del 10% cuya cuantía estimada es de dudoso alcance sino, más importante, la incorporación al sistema financiero de miles de millones ocultos con las ventajas de orden económico, tributario y financiero que ello supone en las circunstancias actuales.

La presión internacional generalizada tanto en la UE como en EEUU y otros países contra el fraude fiscal en los reconocidos como paraísos fiscales tradicionales nunca ha sido tan contundente como ahora ni tan efectiva. Baste un ejemplo: Suiza acaba de suprimir el secreto bancario tradicional y, según se recoge en” El Economista.es,” están recomendando a sus clientes acogerse a esta regularización española. Por otro lado los EEUU por vías más prácticas amenazan a los bancos y a los agentes que se nieguen a dar información financiera sobre sus operaciones con sus residentes  con cancelar sus relaciones de negocio con ellos.

Los tiempos felices para algunos de contar con la protección de sus bancos en el extranjero para no pagar impuestos parecen que se han acabado, por lo que el riesgo de mantener el patrimonio oculto en el exterior es ahora peligroso.

La nueva normativa fiscal española contra el fraude fiscal que se está tramitando y que probablemente entre en vigor este mismo año, endurece de tal modo el tratamiento fiscal y penal de la ocultación de bienes en el extranjero que, aunque solo fuera por eso, la oportunidad regularizadora que ahora se nos ofrece merece la máxima atención y aconseja su acogimiento generalizado.

Resulta evidente que esta declaración especial requiere la opinión del profesional experto porque son muchas las alternativas que se ofrecen y su formulación reviste alguna complejidad en su cálculo, y porque, junto a ella, pudiera ser muy conveniente acogerse a las conocidas declaraciones complementarias existentes desde antiguo en nuestra legislación como complemento o incluso, en algunos casos, alternativa a la declaración especial nueva.

La posibilidad de que el patrimonio acreditado existente con anterioridad al 1 Enero 2007 se pueda acoger a la prescripción tributaria y no haya que pagar por él, así como que todo él pueda seguir como hasta ahora en el mismo banco extranjero, es decir, que la regularización no implica su transferencia otro banco español, son solo algunas de las cuestiones que avalan la conveniencia de un asesoramiento externo.

Adolfo Martos

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