Heredar una Farmacia. Consejos para evitar su tributación.


 

Heredar una farmacia. Consejos para evitar su tributación.

1. Las dificultades de heredar una farmacia

En nuestro sistema, no es fácil que una oficina de farmacia sobreviva quedando dentro del patrimonio familiar una vez el titular de la misma ha fallecido.  La legislación obliga a que la adjudicación lo sea a un heredero farmacéutico. En caso de que no exista, la venta es obligada en un periodo de tiempo marcado por la ley.

A lo anterior se ha de añadir que en la mayoría de los casos, el valor de la farmacia que hereda, generalmente, un heredero farmacéutico, supera en mucho el valor del resto de bienes que quedan en el caudal para el resto de herederos. Esto plantea problemas por el exceso que se produce en uno y el defecto en otros. La solución que brinda el sistema es que el farmacéutico se ve obligado a pagar al resto de sus hermanos o coherederos, el importe de su exceso durante años y a costa de su trabajo. Algo que, generalmente, deteriora la economía del deudor durante la vida del crédito.

La repercusión fiscal de este tipo de adjudicaciones hereditarias, salvo que se hayan adoptado medidas anteriores al fallecimiento por parte del testador, consiste en que, si las respectivas cuotas hereditarias superan el límite impuesto por la Comunidad Autónoma de turno, tendrán que pagar el importe correspondiente marcado por la Ley reguladora del Impuesto de Sucesiones y Donaciones.

No son pocos los casos en los que, por superar dicho límite no tributable, los herederos se ven obligados a solicitar financiación o vender alguna propiedad en tiempo récord para poder pagar el impuesto.

No son pocos los casos en los que, por superar dicho límite no tributable, los herederos se ven obligados a solicitar financiación o vender alguna propiedad en tiempo récord para poder pagar el impuesto. Se constituye así el impuesto calificado como el más injusto de los existentes en nuestro sistema. Los fallecidos pagaron en su día toda clase de impuestos, tanto por los rendimientos de trabajo personal destinados a la compra de los bienes, como por la propia adquisición y mantenimiento de dichos bienes durante años hasta su fallecimiento y sus herederos se ven obligados a pagar, de nuevo, un importe cuyo hecho imponible es, el fallecimiento de un ser querido.

2. La donación de la farmacia en vida del titular puede simplificar muchos problemas

Contamos con una medida preventiva para aquellos casos en los que tanto el titular de la oficina como el heredero farmacéutico, están convencidos de querer que la oficina de Farmacia permanezca en el patrimonio familiar después del fallecimiento del primero, sin que ello cause males mayores ni al propio heredero de la misma por verse obligado a compensar al resto,  ni a los demás coherederos en sus respectivas legitimas y repercusiones fiscales. Hablamos de la donación de la farmacia en vida del titular una vez se acerque la edad de jubilación y su intención de retirarse sea clara.

La donación puede tener el carácter de colacionable o no.

El artículo 1.036 del Código Civil  establece que “La colación no tendrá lugar entre los herederos forzosos si el donante así lo hubiese dispuesto expresamente o si el donatario repudiare la herencia, salvo el caso en que la donación deba reducirse por inoficiosa.” Esto quiere decir que el donante, cuando lleva a cabo la misma, puede dejar constancia de que ésta se hace con el carácter de no colacionable, es decir, no obliga al donatario a traer después del fallecimiento el valor de lo donado a la herencia para hacer el cálculo de las cuotas de cada heredero y, con ello, no aumenta el valor de las mismas ni la adjudicación tiene las repercusiones fiscales tan normalmente desproporcionadas. Si no lo hace constar, cabe también la posibilidad de evitar la colación repudiando la herencia pero, en este caso, esto solo tendrá eficacia jurídica si la donación no tuviera que reducirse por inoficiosa. Inoficiosa es cuando el donatario recibe más en vida de lo que le hubiese correspondido por herencia. En este caso, la colación y compensación a sus coherederos es inevitable y la repercusión fiscal también.

La prevención de este tipo de males pasa porque el titular de la farmacia done al heredero farmacéutico la oficina de farmacia tan pronto como tenga certeza cómo y qué quiere hacer una vez esté cerca la edad de jubilación y su intención de hacerlo sea clara. La donación puede ser con carácter colacionable o no, todo depende de la existencia o no de patrimonio suficiente para que el resto de herederos no resulten perjudicados.

Si el donante decide que sea no colacionable, habrá de estarse sólo al art. 636 del Código civil, es decir, no se trae la donación entera a colación sino únicamente una parte; la que resulte inoficiosa. Se han de hacer los cálculos y comprobar si lo que el donatario ha recibido en vida supera y en cuánto lo que le habría correspondido por herencia. Todo lo que exceda de esa cuota, será inoficiosa y habrá que traerlo, no devolverlo, y calcular las cuotas que les habrían correspondido a todos los herederos.

Si el donante decide que sea colacionable, se traerá a la herencia todo lo recibido por donación para, con ello, calcular la cuota de cada heredero que habría resultado en el caso de que la herencia formara parte aún del caudal dejado por el fallecido. Estas cuotas servirán, con las reducciones y deducciones que en su caso procedan, para el cálculo del impuesto de sucesiones que cada heredero, reciba o no reciba su cuota o el valor de la misma, total o parcialmente, tiene que pagar a la Hacienda pública.

3. Beneficios de la donación de la farmacia: posibilidad de que no tribute.

Los beneficios de una donación previa al fallecimiento se pueden resumir, por tanto, en varios. El donatario se beneficia de reducciones importantes en el pago de impuestos dependiendo del cumplimiento de algunas condiciones. La cuota hereditaria del resto de herederos no se ve injustamente incrementada por valores que, en la mayoría de los casos nunca percibirán o, en su caso, recibirán de forma fraccionada. Los impuestos, por ende, más aun en las donaciones no colacionables, no sufrirán ese aumento desproporcionado que provoca la necesidad de financiarse a los herederos o de vender propiedades recibidas por la herencia. El titular de la farmacia, donante, puede, legítimamente, alcanzar un acuerdo económico con el donante de forma tal que desprenderse de la oficina de farmacia  no constituya un mal irreparable e injusto.

si entre la fecha de la donación y el fallecimiento han transcurrido cuatro años, la donación, sea o no colacionable, inoficiosa o no, computará a los efectos de calcular las cuotas de los herederos pero no tendrá repercusión fiscal de tipo alguno

Y, el mayor y mejor de los beneficios es que, si entre la fecha de la donación y el fallecimiento han transcurrido cuatro años, la donación, sea o no colacionable, inoficiosa o no, computará a los efectos de calcular las cuotas de los herederos pero no tendrá repercusión fiscal de tipo alguno, es decir que el impuesto de sucesiones que, en su caso, se haya de pagar, será el resultante de la cuota que, según testamento o, en caso de herencias abintestato ( no existencia de testamento), se determine con los bienes realmente existentes a la fecha del fallecimiento, es decir, sin tener en cuenta para nada el valor de la donación. Un ejemplo muy sencillo es un Farmacéutico viudo que dona su farmacia en el año 2010 con carácter colacionable, fallece en el 2015 dejando unos bienes por valor de trescientos cincuenta mil euros a repartir entre dos hijos. En este caso, la colación del valor de la farmacia (100.000 euros) consistirá en sumar a estos trescientos cincuenta mil dejados por el testador haciendo un total de cuatrocientos cincuenta mil euros. Como han transcurrido más de cuatro años, los herederos pagan impuestos por bienes recibidos con un valor de ciento setenta y cinco mil euros cada uno, es decir, estarían exentos del pago.  Si no hubieran transcurrido los cuatro años, los herederos tributarían por un importe de doscientos veinticinco mil euros cada uno.

Rafael Gutiérrez del Álamo Cerrato.

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